
Uno de los argumentos que más me hizo dudar a la hora de comenzar a estudiar la Programación Neuroligüistica fue que está considerada como una pseudociencia. Entonces, ¿debemos valorar a la PNL al mismo nivel que otras pseudociencias como la astrología o el rebirthing?
Pues claramente, no. Y el principal motivo que le diferencia de estas es que la PNL FUNCIONA.
La PNL fue creada en los años 70 por un matemático, R. Bandler y un lingüista, J. Grinder. Y se mantiene viva y en evolución, con aportaciones de autores del nivel de C. Hall, R. Dilts, S. Andreas, o S. Carrión que la han desarrollado con sus propias técnicas.
La PNL aparece ya en centenares de libros de temas tan variados como el coaching, las ventas, la negociación, la psicología o el aprendizaje. Además, cuenta con asociaciones profesionales en más de veinte países (entre ellos España), que forman a más de veinte mil personas al año en todo el mundo.
La PNL debería de ser una ciencia porque utiliza un método para descubrir los modelos que emplean algunos individuos con capacidades extraordinarias y que obtienen resultados (también) extraordinarios en un determinado campo concreto. Ahora bien, la PNL no es considerada una ciencia porque se basa en unas presuposiciones que no se pueden demostrar científicamente.
Y es que en psicología es muy difícil encajar el método científico. Para poder hacer un estudio con el rigor científico necesario, entre otras cosas, se tienen que dar unas circunstancias que sean cuantificables, reproducibles y demostrables. Y esto resulta muy difícil cuando se evalúan conceptos tan abstractos como, por ejemplo, el bienestar o la felicidad. Lo que hace feliz a una persona, no tiene el mismo efecto en otra.
En la vida real, un mismo hecho, una misma experiencia, puede ser agradable para una persona y dolorosa para otra. Pongamos el ejemplo de dos empleados de una misma empresa, que entraron a trabajar el mismo día y que actualmente ocupan el mismo cargo y cobran el mismo sueldo. Ahora supongamos que ambos son despedidos. Podría ser que para uno de ellos el despido sea una experiencia amarga, pues se ha quedado sin ingresos y no sabe cómo llevar adelante a su familia, ni tampoco cómo va a pagar sus deudas. Pero también podría ser que para el otro empleado el despido suponga una oportunidad para llevar a cabo un proyecto personal, pues estaba desencantado con su trabajo y ahora tiene el tiempo y los recursos (la indemnización por el despido) para llevarlo a cabo.
Mismo hecho, misma situación, pero reacciones distintas…
En la misma línea pondré un ejemplo concreto sobre las sensaciones que transmiten las dos imágenes que encabezan este post. Si yo pregunto ¿cuál de las dos imágenes te gusta más? ¿la de la playa? ¿o la del terreno? La mayoría de las personas me contestarán que la imagen de la playa. ¿A quién no le gusta esa estampa de una playa bucólica de aguas turquesas y exóticas palmeras? … pero no podría afirmar rotundamente que el total de las personas a las que le pregunte van a preferir la imagen de la playa. Sí, serán la mayoría, pero no el 100%. Y el método científico no admite excepciones.
Bastaría encontrar a alguien que haya sufrido una experiencia traumática en dicha playa para rechazar esa imagen. O puede que otra persona haya pasado los veranos de su infancia en el lugar fotografiado en la derecha y que le traiga buenos recuerdos para preferir esta foto a la playa. La elección de una imagen u otra dependerá de la propia experiencia personal de cada uno.
En Ciencia cualquier hipótesis se descarta cuando se encuentra un único caso que la incumpla. La excepción invalida la regla, y la subjetividad con la que interpretamos la realidad que vivimos hace imposible aplicar el método científico.
Como dicen J. O´Connor y J. Seymour: «La PNL es un modelo de cómo las personas estructuran sus experiencias individuales de la vida». Y es que lo que vivimos, nuestra experiencia, está llena de subjetividad.