La Pirámide de Dilts (Segunda Parte)

TERCER NIVEL: LAS CAPACIDADES

Las capacidades son, de forma muy amplia, nuestras habilidades. En general, si somos hábiles en matemáticas, probablemente podamos desempeñar bien un trabajo de contable.

Pero las capacidades son algo más que las habilidades, también se englobarían aquí todas las aptitudes, estrategias y planes de acción que utilizamos para el desempeño de nuestra conducta. Y subrayo lo de la conducta, pues las capacidades están muy relacionadas con el comportamiento.

Puede ocurrir que el foco de estrés en nuestro trabajo sea las capacidades que no tengo para desarrollar bien mi trabajo. ¿Cuántas veces hemos sido atendidos por alguien que no tiene capacidad alguna para trabajar de cara al público? Las personas reactivas, poco pacientes, poco empáticas suelen tener problemas en aquellos trabajos de atención al cliente. En estos casos, pueden sufrir estrés crónico hasta el punto de acabar sufriendo el síndrome del empleado quemado.

Pero también se puede dar el caso de un empleado que sabe que tiene capacidades, y sin embargo no puede desarrollarlas en su trabajo. Pongo el caso de una persona muy extrovertida, sociable, empática y paciente que, por circunstancias de la vida, acabe trabajando encerrada en un despacho, sin contacto con la gente.

Lo destacable de las capacidades es que pueden moldear un comportamiento. Y además las capacidades no son algo estático e invariable. No son algo con lo que nacemos, y que permanecen invariables como el color de nuestros ojos. Las capacidades se pueden desarrollar, se pueden modificar y dirigir nuestra conducta. Y también nuestro desempeño profesional.

Esto lo saben bien las empresas de venta al público, como por ejemplo los grandes almacenes, en donde se forma a los empleados para ofrecer un buen trato al cliente. Incluso personas con pocas dotes naturales para las relaciones personales pueden desarrollar sus capacidades y dar un trato al público más que aceptable.

Este nivel responde a la pregunta ¿cómo lo hago?

CUARTO NIVEL: LAS CREENCIAS Y LOS VALORES

Las creencias son afirmaciones personales y que afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las cosas y situaciones que nos rodean.

Solemos considerar a las creencias como ciertas, sin embargo, son algo exclusivamente personal y en muchas ocasiones nuestras creencias serán muy diferentes a las de los demás.

Ejemplos de creencias como «la vida es bella» o «el dinero no da la felicidad» pueden ser ciertas para muchas personas, y falsas para muchas tantas otras.

Lo interesante de las creencias es que influyen mucho en nuestras capacidades (tercer nivel), hasta el punto de que hay creencias las potencian. Por contra también hay otras creencias que las limitan. Son las llamadas creencias potenciadoras y creencias limitantes.

“No puedo aprender inglés y hablarlo fluidamente” o “no valgo para este trabajo” son dos claros ejemplos de creencias limitantes. Por el contrario, “tengo la capacidad para enfrentar y superar cualquier desafío”, o “no existe el fracaso, pues toda experiencia me da información para mejorar”, son buenos ejemplos de creencias potenciadoras.

Volviendo al ejemplo que vimos en el anterior nivel, pensemos en una persona que crea que es poco paciente con los demás, o que crea que no tiene buen trato con la gente. Y además tiene un empleo de atención al cliente. Sería el caso de un empleado de caja en una sucursal bancaria, o de un dependiente en unos grandes almacenes.

Si este empleado recibe formación de su empresa, como podría ser un curso de buen trato al cliente se producirá una mejora en sus capacidades, y a su vez habrá mejoras en su conducta y en su entorno. Los cambios son en cascada.

Ahora bien, si este empleado hace un cambio en sus creencias (cambia la creencia “no se tratar bien a la gente”) provocará un cambio mucho mayor, pues un cambio de creencia supone siempre una mejora de las capacidades, y a su vez mejora la conducta y mejora el entorno. Se vuelven a dar cambios en cascada, pero mucho más profundos (niveles cuatro, tres, dos y uno).

Veamos otro ejemplo: cambiar la creencia “mi jefe no me valora”, provocará un cambio muy grande en mi vida profesional. Se vuelven a dar los cambios en todos los niveles inferiores, capacidades (nivel 3), conducta (nivel 2) y entorno (nivel 1). Los cambios producidos serán, con certeza, mucho mayores incluso que los producidos en el caso de haber cambiado de jefe por haber cambiado de empresa (cambios de entorno).

Las razones son las siguientes: si la creencia está muy arraigada en nosotros, es bastante probable que volvamos a tener esta misma creencia, aunque el jefe sea distinto. Cambiaremos de empresa, cambiaremos de jefe, pero la creencia seguirá en nosotros, y acabaremos pensando que nuestro nuevo jefe tampoco nos valora.

Hay que recordar que las creencias son como verdades que nosotros consideramos, y que nos están influyendo poderosamente en nuestro desempeño laboral.

En este nivel, el de las creencias, se responde a la pregunta de ¿por qué hago lo que hago?

Los valores son la otra parte de este cuarto nivel. Los valores son los estados a los que les damos gran importancia. Valores como la seguridad, la justicia, la salud o, la libertad, simbolizan lo que es más importante para nosotros. Los valores también marcan la dirección de nuestra vida.

Una gran diferencia entre creencias y valores es que las creencias pueden quedarse obsoletas en nuestra vida conforme crecemos y avanzamos. Sin embargo, valores como la confianza o la seguridad los vamos a necesitar en todas las etapas de nuestra existencia.

Los conflictos entre los valores y el desempeño profesional son muy comunes en las personas que padecen de estrés laboral. Si el trabajo que desempeño en mi empresa está en conflicto con uno de mis valores fundamentales, el resultado va a desembocar en una gran insatisfacción en el trabajo que desarrollo.

Como, por ejemplo, si uno de mis valores es el amor por la naturaleza y por circunstancias de la vida acabo trabajando en una industria química irresponsable que contamina el medio ambiente, irremediablemente voy a tener un conflicto de valores. Mi trabajo me va a provocar una gran insatisfacción personal.

Los cambios que se producen en los niveles de capacidades y de creencias/valores se denominan cambios generativos. Es decir, corrigen cosas que no funcionan y también mejoran las cosas que funcionan.  

Este nivel responde a la pregunta ¿para qué hago lo que hago? 

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